Jardín de las delicias
No es el nombre más auspicioso para una melodía y, sin embargo, se inspira en una de las pinturas más célebres de la historia, "El jardín de las delicias", del pintor holandés Hieronymus Bosch, El Bosco.
Después de mirar de cerca la obra, la estudiante Amelia Hamrick decidió transcribir la "música escrita en la parte posterior (el trasero) de uno de los personajes del panel derecho de la pintura".
Si el infierno son los otros, la versión de El Bosco incluye gente retozando con búhos, fresas y traseros tatuados con notas musicales.
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